EL LENGUAJE LA NO -VIOLENCIA

EL MÉTODO QUE ENSEÑO AQUÍ ESTA BASADO EN EL TRABAJO DE MARSHALL

 

ROSEMBERG, EL LENGUAJE DE LA NO VIOLENCIA, QUE ME DESLUMBRÓ EN

 

BRIGHTON, (el método, please) cómo transformar el lenguaje acusador de la

 

violencia en lenguaje no violento, el lenguaje del chacal, como decía Rosemberg,

 

que desgarra con sus dentelladas irónicas y sus dardos verbales descalificantes,

 

negativos y acusadores en lenguaje no violento, el lenguaje de la Jirafa, que es

 

vegetariana y come hojitas suavemente de los árboles silenciosamente, casi.

 

Marshall Rosemberg nos contó, que había nacido en una ciudad muy violenta,

 

creo que era Chicago o Detroit, y que en su infancia había vivido en un

 

ambiente violento, lo que le permitió observar las conductas y el lenguaje. En su

 

vida adulta es mediador pacifista de conflictos en áreas en conflictos, como

 

algunos lugares del África. Eso fue en 1995. Cuando terminó su Plenario en el

 

Congreso, nos dijo que esperaba que cada uno de nosotros,  que él sabía que

 

habíamos ido de tantos países diferentes, volviéramos para enseñar lo que

 

habíamos aprendido a nuestras naciones, para que aprendiéramos todos a vivir

 

en paz y a convivir mejor y en paz. Los que estábamos allí de la Argentina, nos

 

sentimos muy gravemente tocados, nos mirábamos después y pensábamos en

 

cómo hacer para difundir ese mensaje y esa tecnología de paz (en lugar del  NI

 

PACÍFICO NI CARITATIVO, “CHAKAL Talk”,  DIRÍA MARSHALL ROSEMBERG)

 

 

Por eso lo enseño aquí, ya que tengo la oportunidad de difundirlo. 

 

Como representante de la Argentina en la Seal (Society for the Effective Affective

 

Learning)   Brighton Conference de 1995, tengo el honor de decir que creo que

 

finalmente encontré la forma, conjugándolo con el auto-perdón de hacer eso que

 

Marshall Rosemberg nos pidió que hiciéramos.    

 

Inmediatamente dibujé en mi tarjeta de identificación del congreso una Jirafa

 

con un enorme corazón que parecía un moño, porque me había encantado la

 

idea. Yo todavía no era así, pero quería serlo y aprender y enseñar a vivir en paz,

 

pacíficamente. Porque los conflictos se construyen con las palabras que usamos

 

para describir la situaciones. 

 

Y de la misma manera se descontruyen y se encuentran soluciones.

 

Eso es todo.

 

Es muy fácil, Rosemberg lo teatralizaba con dos títeres. La diferencia básica es

 

que la Jirafa habla de cómo se siente, en lenguaje “yo me siento…, yo soy… y el

 

chacal acusa: vos siempre, vos nunca…,  a vos…, a ellos….

 

Enseñó muchas cosas en el Congreso. Además de enseñar a hablar en otro

 

idioma, el idioma de la Jirafa a los que hablábamos en el idioma del chacal, a

 

en un lenguaje no violento que se puede aprender, enseñó a salir

 

de la posición egoísta centrípeta, preguntándole al otro, con el que tengo un

 

conflicto: ¿qué te haría feliz? ¿qué puedo hacer para hacerte feliz? Decía que

 

muchas veces la gente no sabe la respuesta porque la felicidad tiene que ver más

 

con estados o conflictos internos propios, pero que la pregunta por sí misma, ya

 

es un alivio, saber que si es posible hacer algo la persona con la que tengo un

 

conflicto, está interesada en saber qué me haría feliz para hacerlo, si es posible es

 

un alivio, y una caricia.

 

Y que ordena, porque entonces, cada uno empieza a pensar en qué le está

 

pasando y qué puede hacer para ser más feliz en lugar de acusar a otra persona o

 

grupo por su infelicidad.

 

Por eso, elijo enseñar esta metodología que aprendí de Marshall Rosemberg para

 

empezar a cambiar el lenguaje y a desarmar la madeja de mis conflictos.

 

Primer Paso: tengo que saber cuál es el problema, cómo lo percibo inicialmente;

 

la primera etapa, seguramente es lenguaje del chacal, los demás me hacen o me

 

hicieron y todo el dolor, la tristeza y la cólera por todo eso. Entonces lo voy a

 

describir por escrito, con lujo de detalles para saber qué me está pasando que no

 

puedo o no quiero o no sé cómo resolver un problema que tengo, un dilema, un

 

conflicto.

 

Segundo Paso: eso que escribí lo transcribo en primera persona del singular, yo

 

me siento, yo soy, yo hago, yo dije, como si lo hubiera dicho y hecho yo. Eso ya

 

cambia la perspectiva de las cosas, empiezo a hacerme más responsable por lo

 

que me está pasando y hasta es gracioso a veces, lo desdramatiza cuando paso

 

de víctima a victimario, ya no es tan doloroso, aunque a veces, puede ser peor.

 

 

Por eso hay un Tercer Paso: AUTO-PERDÓN. En esta etapa me perdono por

 

ELEGIR ACEPTAR VERME SABER CÓMO hacer óptimamente para mi óptimo bien y

 

el óptimo bien de todo lo involucrado, lo que acabo de describir que estoy

 

haciendo hasta ahora, para cambiar mi realidad en una manera óptima, y lo que

 

le reclamo a los demás que me arreglen,  tomar la responsabilidad de hacerlo yo  

 

misma/o óptimamente. 

 

   Y a todos nos hace felices que nos perdonen y perdonar, una vez que se

 

perdonamos podemos vivir más tranquilos y ser más felices y no hay motivo ya

 

para la infelicidad, sobre todo, si me puedo perdonar a mí  mismo/a.