violencia, vos me pegaste...

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¿Podemos perdonar a quien fue violento con nosotros?

 

Todos quienes fuimos víctimas inocentes de violencia, de cualquier tipo, ya sea en nuestra infancia, como en cualquier etapa de nuestra vida, a mano de nuestras familias, amigos, maestros, de los medios de comunicación, de la sociedad guardamos resentimientos justos. Resentir, es volver a sentir, lo que sentimos al principio, la misma sensación de odio. El odio por la violencia de la que fuimos víctimas. Es natural. Hay dos caminos, podemos cultivar ese odio y ver y reveer mentalmente las imágenes que quedaron en nosotros por esos sufrimientos, y ahondar cada día más nuestras propias heridas, y lastimarnos cada vez más a nosotros mismos, con nuestros propio odio y rencor o podemos podemos elegir aceptar perdonar, soltar, dejar de repetirnos mentalmente, “a mí me hizo esto y fue así y por eso tengo derecho a odiar” y cicatrizar, curar, sanarnos internamente el dolor por tantas heridas reales que llevamos dentro. Heridas espirituales, emocionales, mentales, que a veces se hacen físicas, porque re-creamos la misma situación de dolor nosotros mismos y necesitamos recordarnos que algo nos duele mucho y necesitamos curarnos.

Todos los que alguna vez fuimos o somos víctimas, fuimos o somos víctimas de otras víctimas, que también están llenos de odios y que aprendieron como única forma de relación casi, la violencia, la imposición por la fuerza, por la brusquedad, por el dolor, por la humillación, por el sufrimiento, por el abuso físico, psíquico, mental, emocional. Es lo que sabíamos hacer nosotros también. Es lo que aprendemos por haber interactuado con ellos. La Argentina y los argentinos hemos vivido y aprendido patrones de conducta violentos. El resto de la humanidad, también. Es menor la cantidad de gente que sabe ser no –violento y pacífico que la que no lo sabe todavía. Pero se puede aprender.

Lo más triste, es cuando, alguien como yo, que fue víctima de violencia infantil y adolescente, que aprendió involuntariamente muchos patrones de conducta violento, le hace daño a quienes más ama. Dañar a quienes uno ama, es una de las tristezas más grandes y más difíciles de llevar en la propia alma. Es el riesgo de haber aprendido a ser violento, son patrones de conducta que se disparan, hasta que uno aprende a no ser más violento y a aceptar el enojo propio y del otro sin ejercer violencia verbal ni mental, ni física. Simplemente a aceptar, puedo escuchar, pero no voy a responder violentamente. Elijo cambiar. Uno no le puede da a los demás lo que uno no tiene. Uno no puede hacer lo que no sabe. Primero necesita aprender, primero necesita desarrollar en uno mismo eso que quiere tener para dar. Primero es necesario aprender a perdonarse a uno mismo. No para darse el permiso de repetir las malas acciones, el dolor por lo que uno hizo mal, es un dolor que hay aceptar. Perdonarse a uno mismo para darse el permiso de ser diferente, de no ser más violenta, de elegir aceptar responder en paz, con ternura, óptimamente, con amor, de verdad. Para eso sirve la oración continua… también, para eso… “perdónanos nuestras ofensas como nosotros perdonamos a quienes nos ofendieron”, de la forma en que haya sido.

 

La foto-lectura permite incorporar muchas cantidades de PERDÓN al inconsciente, para poder perdonarnos, justamente, porque es difícil. El perdón de los demás no alivia hasta que uno se haya perdonado. Es una tarea personal. Foto-leer sirve para hacer más fácil esa tarea, más rápida. Foto- leer es fácil.

 

Cuando yo me perdono a mí, cuando me enfoco en mí, los demás, empiezan a modificar su conducta conmigo, cuando estoy lista para el cambio, no antes. Y uno puede elegir, si quiere volver a relacionarse con quien fue violento con uno o no. Yo creo que es sensato, que si uno sabe, que esa persona o personas son violentas, no relacionarse con ellos, hasta que hayan cambiado sus patrones de conducta. Y relacionarse con personas que no sean violentas. Nuestra energía nos sale al encuentro. El otro soy yo. Si no me perdonó, es porque yo no lo perdoné todavía. Tengo trabajo para hacer entonces, en mí misma. Y si el otro es violento conmigo, es porque yo estoy activando esa violencia para que me vuelva, de alguna forma, lo estoy provocando. Son patrones aprendidos de conducta. Se pueden DESAPRENDER, si uno quiere. Todos hemos tenido muchas experiencias, si solo elegimos recordar y reverenciar casi las experiencias negativas, vivimos negativamente, dependiendo de en qué nos enfoquemos, será lo que lograremos. Si me enfoco en el odio y el rencor, lograré, odio, rencor y más violencia, Si me enfoco en aceptar ser capaz de perdonarme por aprender comportamientos óptimos, tiernos, pacíficos, no violentos, amorosos, eso es lo que voy a lograr en mi vida.

 

Cada uno pilotea su propia vida y decide a dónde quiere ir con su vida, qué es lo que quiere conseguir y a dónde llegar. Mi meta es el AMOR, pero salí de la violencia. Y yo lo sé, por eso hago esto. Y lo difundo, para que otra gente, si lo necesita, pueda disponer también de esto que aprendí yo.